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  • 11 Dejar de fumar: Mis armas (III)

    . 04 julio 2014
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    Lo primero tengo que aclarar que esta serie de post los estoy escribiendo a toro pasado. Vamos, que ahora mismo llevo 57 días ya sin fumar, y, aunque sigo alerta, ya empiezo a imaginarme en el podio ganador. Me siento vencedora y fuerte, e incluso ya pasan días enteros en los que no pienso para nada en el proceso en el que estoy, y ni mucho menos, en llevarme un cigarrillo a la boca. Como comprenderéis, ya solo por esto (que para mi es mucho más de lo que podría imaginar) me siento triunfadora

    Pero sigamos con los primeros días:

    Como ya os dije, mi arma principal en los primeros días fue el deporte. Con él mataba varios pájaros de un tiro. 

    Pero primero veamos todo lo hacía:

    Running todos los días de 8 o 10 Km de 'cacos' (CAminar-COrrer).
    Bicicleta como medio de transporte siempre que podía.
    Pilates 2 horas a la semana.
    y Aero Yoga otras dos.

    No paraba. Y hubiese hecho más si hubiese tenido más tiempo. (Llamadme exagerada, pero así es)

    Y ahora veamos esos 'pájaros' ^^:

    Fundamentalmente lo que quería es mantenerme ocupada en los ratos libres. Tener planificados los tiempos muertos me daba mucha seguridad, porque los momentos ociosos en estos primeros días son muy peligrosos, y yo lo sabía. Así que ahí me teníais a mi, matándome a hacer deporte... ufff qué loca estaba... (ahora me hace gracia y todo) Aparte de los deportes planificados (correr, pilates etc.) en cuanto me entraban ganas de fumar, me ponía como una posesa a hacer abdominales, o saltitos (jeje), dependiendo del momento y la situación. Lo que fuese con tal de no caer en la tentación. (Luego me pasó factura, porque de tanto hacer me lesioné... pero eso ya lo contaré otro día).

    Por otro lado, al hacer deporte me sentía de maravilla. Durante esos momentos no pensaba en el cigarrillo (y eso ya era lo más), pero como además la actividad física favorece la producción de endorfinas, unos neurotransmisores que estimulan el cerebro de similar manera que la nicotina,  me venía genial también para unas cuantas horas después. 

    El deporte también me ha ayudado (y me sigue ayudando aún hoy) a combatir la ansiedad.  Mano de santo ponerse a correr.  Te desfogas que no veas, te ayuda también a deshacerte de los kilos que puedas coger durante el proceso, y te pones en forma. ¿Qué más queremos? Para mi es la mejor forma de dejar de fumar.  Además es genial, porque es un deporte en el que se progresa tan rápido que no da tiempo a desmotivarse, lo que hace, por otro lado, que sea bastantate adictivo, pero eso ya es otra historia... 

    No soy de dar consejos, pero de verdad, si queréis dejar de fumar, comenzad a correr. Lo demás vendrá solo

    ¡Ah!  también tengo que destacar  mi gran descubrimiento deportivo en este proceso: El aeroyoga.


    Disculpad la calidad de la imagen, pero la tengo que poner porque fue mi primer día, y ya hice mi primera inversión (Muy básica, pero ole para mi ¿no?... ahora ya hago muchas más cositas jeje)
    Respecto al aeroyoga, o yoga aéreo, no tengo más que buenas palabras. Si por mi fuera (y pudiera) habilitaría una zona de mi casa para colocar un columpio, y poder practicarlo a diario. No conozco disciplina deportiva tan completa como esta, tanto en actividad física, como mental. Sería algo así como fortalecer la mente y la coordinación del cuerpo, lo que lo convierte en un auténtico fitness integral. (investigad un poquillo y veréis)

    La bici también ha sido otra gran aliada. En este caso no hacía ciclismo, sino que la utilizaba como medio de transporte. Y me vino genial porque evitaba el coche (en el que siempre fumaba, y era una super-mega-tentación por asociación) y porque además hacía deporte. Vamos, que la bicicleta también ha interpretado un papel bastante importante en este proceso, además de hacerme cambiar el chip en otro sentido, ya más ecológico.

    Otras de mis armas, no tan potentes como el deporte, pero que también me han ayudado bastante han sido: las pipas, las zanahorias y la coke zero
    Dicho así, suena bastante dispar y extraño, pero básicamente han sido mis refuerzos entre horas para matar la ansiedad mientras no hacía deporte. Aquí cada uno tendrá unas preferencias (chicles, chupachups etc) pero es fundamental tener este tipo de apoyo. Yo, opté fundamentalmente por estas tres (sobre todo las pipas... que no os falten para momentos de tele, por ejemplo) porque combaten perfectamente la ansiedad, y son mucho más sanas que las chuches. 

    Y hasta aquí el capítulo de hoy, en el próximo os contaré las primeras buenas sensaciones y beneficios.

    Continuará...

    Capítulos anteriores:







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