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  • 17 Mi relación con mi #blog

    . 21 febrero 2014


    Más que contar mi historia de iniciación bloguera, que será parecida a la de muchos, voy a utilizar la palabra de la semana: #blog como desahogo emocional, porque lo que me más me provoca mi blog son emociones. 

    Buenas y malas.

    Y en este sentido en cuatro años de relaciones con vinividivinvi (bueno, con un descanso de casi 6 meses) ha habido casi de todo.  

    Sentimientos


    Veamos:

    Entusiasmo y exaltación en los comienzos. Quizá en exceso. Entré en este mundo con demasiada pasión y sin pensar demasiado, y al poco tiempo ya me paso factura, y por aquel entonces escribí esto. Fue entonces cuando empecé a ser consciente de que no se puede expresar lo que te venga en gana en un blog. Bueno, más que eso, que por supuesto que se puede, aprendí que mi blog no podía ser un lugar de desahogo personal, o si lo hacía, debía darle la vuelta para que no se notase demasiado. Porque no hay cosa peor que un post mal interpretado. No sé si os habrá pasado, pero a mi al principio, como la mayoría de la gente que me leía eran personas conocidas, no paraban de relacionar todo lo que escribía con situaciones personales propias, y eso creó algún que otro desafortunado malentendido. (Por si alguien a estas alturas aún no le ha quedado claro, yo escribo sobre sentimientos personales a toro pasado. Soy incapaz de mostrar por aquí mis penas, más que nada porque soy pudorosa,  y porque no creo que aporte demasiado. Si escribo sobre algún sentimiento, probablemente será festivo o alegre, y si es negativo, tendrá que ver con el pasado, o quizá no tenga nada que ver conmigo).

    Y sigo:

    De ese estado inicial de entusiasmo pasé por una fase de indecisión, desasosiego y tensión, aunque creo que no se notó demasiado en mis post, sobre todo porque procuré conscientemente no destapar cualquier sentimiento del día a día, y empecé a escribir sobre generalidades o curiosidades, (aquí un ejemplo) . Salvo algunos acontecimientos (como éste) que sí merecieron pasar a la posteridad bloguera.

    Después vino la etapa de crecer. Parecía que lo que escribía gustaba; muchas visitas y comentarios, por lo que seguí en la misma línea: Escribiendo sobre todo lo que me apasiona (y era fácil porque me apasionan muchas cosas: cine, libros, viajes etc...) y poco sobre mis sentimientos. Bastante apasionados también, pero que conseguí domar. Y me iba bien. En este momento ya le había cogido el tranquillo. Me divertía, y sabía más o menos bien lo que tenía entre manos, y cómo gestionarlo. Además, durante esa época comencé a tener ya relaciones más afianzadas con otros blogueros, y el blog se convirtió en enganche y necesidad. vinividivinvi me aportaba mucho, y eso molaba. Fue la mejor época.

    Aunque como en toda relación, en algún momento llega la época del hastío, de la rutina, del agobio y del aburrimiento. Por esta fase pasé bastante antes de mi paréntesis, supongo que lo notaríais, aunque procuré por todos los medios seguir porque me parecía impensable desvincular mi vida del blog. Y no. Estaba equivocada. Separarme un tiempo de la vida 2.0 fue una buena decisión. Entre otras cosas porque atravesé un momento personal delicado, y me parecía poco honesto seguir por aquí como si nada. No podía. 

    Y nunca pensé que podría decir esto, pero durante mi alejamiento no eché de menos el blog. Es más, fue como un alivio. Aunque la cosa empezó a cambiar cuando esas personas (vosotros) que me habían aportado tanto durante una buena época, comenzaron a escribirme y a alentar mi vuelta. Y aquí os expreso mi agradecimiento porque de no haber sido por ese empujoncito, no sé si hubiese comenzado a publicar
    Me lo pensé mucho, de verdad, porque un blog requiere mimo, dedicación, tiempo, pero sobre todo motivación, y en ese momento no me motivaba  nada ponerme a bloguear. Aunque esto es como una adicción, cuando la retomas, es un no parar. 

    En estos momentos estoy confusa. Por un lado estoy contenta, animada y motivada. Me apetece escribir sobre muchas cosas,  me gusta la sensación reconfortante que te deja un post trabajado, y me ayuda mucho canalizar mi creatividad por otras vías (más lúdicas) que no sean solo las profesionales. Me aportan mucho vuestros comentarios y puntos de vista, y me encanta pasarme por vuestros blogs porque siempre aprendo algo. Por otro lado tengo sensaciones negativas. Digamos que siento un malestar generalizado leve. Un poco de agobio, de preocupación y quizá algo de frustración

    Agobio por no llegar a todo. A mi me faltan horas, y volver a meter a vinividivinvi en mi rutina diaria ha supuesto dejar de hacer otras cosas.
    Preocupación por no estar a la altura. Estoy en un momento en el blog de no saber muy bien hacia donde tirar. De altibajos. De no saber muy bien lo que quiero, ni lo que esperan mis lectores. (aunque esto no sé si tomarlo como algo negativo, porque en mi es una motivación más...).
    Frustración no mucha. pero sí la suficiente como para replantearse si compensan tantas horas de dedicación.

    Y la conclusión después de reflexionar estos días, es que sí me compensa

    Compensa siempre que piense en el blog como un lugar de crecimiento personal. En ese sentido gestionar un blog es un aprendizaje contínuo: Preparar un post, investigar, profundizar, experimentar, obligarse a escribir, reflexionar, compartir, interactuar, descubrir, leer, motivar... 

    Me compensa siempre que no traspase esa línea de exposición, y se convierta en un lugar de exhibición emocional. Y me compensa mantener esta relación con mi blog, por los vínculos adicionales: Vosotros. Romper con él definitivamente, sería perder también a la familia bloguera, y eso sería mucho perder.

    Y en esas estoy, intentando encontrar ese equilibrio emocional de madurez con mi blog.



    Esta ha sido mi participación en #lapalabradelasemana #blog. Obvio.

    ¡Buen fin de semana!


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    17 comentarios :

    my acoustic journal dijo...

    La verdad es que a veces es difícil no exponernos demasiado porque todo lo que escribimos, colgamos y comentamos al final dice mucho de nosotros, de cómo somos y qué sentimos. Te entiendo perfectamente con lo de la preocupación porque a mí también me pasa... y, a veces, parece que hasta uno se presiona porque no sabes hasta qué punto lo que a ti te gusta y lo que haces "llena" o interesa a los que están al otro lado.
    Pero al final, un comentario inesperado aparece en el momento justo y adecuado y te da oxigeno para seguir adelante con una sonrisa.
    Un besote y seguro que encuentras ese equilibrio y madurez con el blog, en cuanto menos te lo esperes, PAM... ahí estarás!
    Muas

    Mariuca BOLAÑOS dijo...

    Mi relación con mi blog pasa por etapas pero no con tu evolución. Yo empecé con mucha emoción pero sin saber muy bien en que me había metido, después se convirtió en una obligación y en la tercera y última en la que me encuentro ahora es un verdadero placer. Escribo sin ningún tipo de presión y leo con interés los comentarios de los que me acompañan que ya se han convertido para mí en amigas y amigos.
    Me da muchas satisfacciones.
    Un saludo.

    Mr. Thunderstruck dijo...

    Ese carrusel de emociones es perfectamente comprensible a lo largo de la trayectoria de un blog, creo que a todos nos ha pasado lo que expresas de una u otra manera. no te preocupes tanto por él, si tienes un buen número de visitas y seguidores, ése es tu mejor aval y vamos a seguir aquí, simplemente postea lo que quieras, que ya sabemos que no va a ser cualquier cosa por la trayectoria que llevas. Un abrazo. Saludos!!!

    Carmen Cascón dijo...

    Un blog debe apasionarte, entretenerte, configurarse como un espacio de libertad en el que se puede escribir de lo que se quiera... hasta cierto punto. Nunca hay que olvidar la perspectiva de que hay gente al otro lado, leyendo, pensando y reflexionando en lo que escribes, interpretándolo bien o mal, siendo conscientes de que son más los que se quedan en silencio que los que dejan comentario.
    Un blog no debe atarte, ni ser una carga, ni producirte estrés. Si caes en alguna de estas tres cosas, además del tedio, abandónalo por un tiempo y nunca, nunca, nunca, lo canceles. Es un error del que te puedes arrepentir.
    Un beso

    Forbidden dijo...

    Entiendo lo que decis y lo comparto por que estuve en la misma situación, en un momento a mi primer blog lo deje de lado, iniciando nuevos proyectos que nunca llegaron a puerto, pero ese ir y venir en mis pensamientos, volví a mi espacio, el que hoy ya tiene 5 años para mimarlo, llenar su alma de cosas y que las pueda liberar al exterior.

    En fin, que bueno que llegue para leerte.

    Besos!

    Mi Álter Ego dijo...

    Creo que todos pasamos más o menos por las mismas etapas. Bueno, yo de momento no he sentido la necesidad de dejarlo aparcado por un tiempo pero sí que ha habido momentos en que me he sentido más agobiada o desbordada por el blog y, sin embargo, aquí seguimos porque, como dices, se vuelve parte de nosotros y es muy duro cerrar la puerta a este mundo 2.0

    Un besote!!!!

    CreatiBea dijo...

    My acoustic journal, lo del comentario es verdad, me ha pasado en alguna ocasión, y la verdad es que se agradece.

    Respecto al equilibrio y madurez, creo que voy por el camino, o por lo menos ya voy tomando la actitud adecuada :)

    Gracias!

    CreatiBea dijo...

    Mariuca, pues tu relación es la perfecta y la que yo deseo, desde luego.
    Y estoy en ello.

    Gracias!!!

    CreatiBea dijo...

    Mr. Thunderstruck, ya, sí ya lo sé. No te creas que 'la preocupación' es constante, no... pero sí es cierto que a veces me agobio más de lo que debiera. Y eso no.
    Voy a intentar coger el puntillo de Mariuca. Bloguear sin presión, por puro placer, y así solo tendré satisfacciones. Ese es el punto. (y la teoría jajaja)

    Gracias!!!

    CreatiBea dijo...

    Carmen Cascón, muchas gracias por tus consejos. Ayer me cuando los leí me hiceron pensar, y ten por seguro que voy a intentar seguirlos al pie de la letra. Fuera agobios, estrés y cargas. Qué es un hobby!!!

    ¿Ves? si yo en la teoría lo tengo claro, pero oye, que luego en el día a día, no lo puedo evitar... Aunque cuando me pase, me acordaré de ti.

    Mil gracias

    CreatiBea dijo...

    Forbidden, ¡muchas gracias por compartir tu experiencia!

    Un saludo y gracias por pasar por aquí y detenerte a comentar.

    CreatiBea dijo...

    Mi álter ego, a mi me parece que tú lo tienes todo muy bien organizado, y dudo que te llegue a agobiar. Uno de mis problemas es que planifico muy poco las entradas, y a veces voy de cabeza. Ay...'La planificación' otra cosa que debería poner en práctica...

    Gracias!!!

    ITACA dijo...

    Me alegro de que hayas vuelto, creo que tienes mucho que aportar. Pero entiendo los sentimientos de los que hablas, a mí no me ha pasado lo que a ti pero en cierta medida sí he atravesado por momentos blogueros similares. Todo en la vida son etapas al fin y al cabo. Y hay que intentar con pasión las cosas que nos hacen felices cuando nos hacen felices :)

    CreatiBea dijo...

    Itaca, muchas gracias! Lo cierto es que pasión le pongo, y el blog me hace muy feliz, pero también, como digo, me supera en algún momento.

    Intentaré quedarme (y poner en práctica) todos vuestros consejos, a ver si consigo solo disfrutar!

    Besos!

    Sese dijo...

    Pues para mí la relación con el blog se asemeja a una relación de pareja, se empieza a cien, lleno de euforia y pasión, poco a poco ésta se mitiga y se pasa incluso por una etapa de crisis que si se supera afianzará esa relación a la vez que la tornará más serena pero más sólida.

    Saludos

    CreatiBea dijo...

    Sese, y así es como he querido expresar yo mi relación. En esos momentos, que ya no estoy cegada por la pasión, estoy aprendiendo a amarlo. En lo bueno, y en lo malo.

    Gracias por pasar y comentar.

    Mª José dijo...

    Me encanta conocerte un poco más atreves de esta entrada
    La mayoría pasamos por esas etapas
    Siempre que puedo paso un buen momento con tus entradas
    Besinos