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  • 26 Cerdeña (I)

    . 30 agosto 2012
    26 comentarios

    Cerdeña es una isla grande, muy grande, por lo que, después de haber estado allí, y aunque me horroriza llevar los viajes muy planificados y organizados, creo que en este caso es muy importante (repito, muy importante) al menos tomar decisiones previas. 

    O bien te pasas las vacaciones haciendo kilómetros como un tonto  y recorres la isla, o bien eliges una buena zona y te dedicas al descanso.

    Nosotros no llevábamos tomada esa importante decisión, por lo que no hicimos ni una cosa ni la otra. Bueno, quizá, después del día terriblemente agotador de la excursión al norte, los cuatro, en silencioso consenso, dimos por sentado que lo mejor era pasar los días que nos quedaban tumbados al sol.

    En esta cala por ejemplo, la cala Moresca:


    Cala Moresca, Arbatax Cerdeña

    Pero empecemos por el principio...


    Lo más difícil cuando ya decides tu viaje a Cerdeña, es elegir la zona donde asentar el campamento base, oséase, dónde reservar el hotel.

    Estaba claro que la zona más bonita y afamada es el norte, la costa esmeralda, pero también es terriblemente cara (exageradamente cara), por lo que, motivada por una buena oferta de booking, y porque me pareció que el lugar estaba estratégicamente situado (así, muy en el medio de todo, y muy cerca de las mejores calas vírgenes de la isla), decidimos reservar nuestro hotel en Arbatax, en la provincia de Ogliastra.


    Y bueno... deciros que si pudiera volver a ir, no elegiría ni esa zona, ni ese hotel. No es que estuviéramos mal, pero aquello es la nada. Ideal para el descanso y la vida contemplativa eso sí, muy bucólico todo, muy campestre, muy virgen, pero... demasiado tranquilo.

    Además, y excluyendo mis gustos vacacionales, un poco más moviditos, la zona es montañosa, está fatal comunicada y peor señalizada, las carreteras no son muy buenas y, por si fuera poco, los nativos conducen terriblemente mal (deporte de riesgo, sin duda, meterse en el coche en Cerdeña).

    Un caos.

    Pues eso, que si volviese, elegiría una zona en el norte donde hubiese un poco de todo (Palau o alrededores) y no me movería.

    Así y todo, me ha encantado el viaje, lo he pasado estupendamente y he disfrutado del mar como nunca.

    Y dicho esto,  vamos con lo bueno:

    Sin lugar a dudas lo más espectacular de Cerdeña son sus maravillosas calas de aguas cristalinas, y, desde luego, en este caso  puedo decir que acertamos de pleno con el lugar elegido porque estábamos muy cerca del golfo de Orosei donde se encuentran los tesoros de la isla: sus mejores calas vírgenes...

    ...a las que es practicamente imposible acceder si no es en barco.

    Desde Arbatax cala Gonone salen a diario (y a varias horas) muchos barcos que hacen el recorrido  por estas calas a buen precio (entre 20 y 35€ por persona, según el trayecto).

    Y sí, habéis acertado, eso hicimos.

    ¡Venga! Empecemos con la travesía... Mirad que vistas:


    Cala de los enamorados, Cerdeña





    Y entre estas maravillas paisajísticas, nuestra primera parada  fue en la cala Mariolu, la joya de Cerdeña, que aquí os presento:

    Cala Mariolu, Cerdeña


    Todo un lujazo poder nadar allí, y sobre todo bucear y poder contemplar la movidita vida del fondo marino Tirreno (imprescindibles gafas de buceo y cangrejeras en este viaje).
    Dispone de un pequeño bar.
    Cala Mariolu, Cerdeña

    La segunda parada fue en la cala Sisine, mucho menos espectacular, pero también preciosa. Descansa entre dos acantilados, es mucho más extensa y dispone de restaurante y de camping.
    Cala Sisine, Cerdeña

    Y por último la cala Luna...

    Cala Luna, Cerdeña

    Cala Luna, Cerdeña












    ...que es una preciosa bahía de arena blanca entre acantilados, y que, como os podéis imaginar por su nombre, su forma es de media luna. El agua y el fondo marino, colorista y espectacular,  pero lo que hace que la cala sea increíblemente bella y dotada de un encanto especial es la cantidad de grutas y cuevas (repletas de estalactitas y estalagmitas) que la rodean. 

    Por todo esto dicen que es la  cala más bonita de toda la isla y, aunque no lo niego, (es impresionante), yo me quedo con Mariolu, más pequeñita, de piedra blanca y en la que se puede disfrutar mucho más de las vistas submarinas porque el agua está mucho más tranquila. 

    Y Por último, unos cuantos datos de interés: 

    1.Lo mejor es salir muy temprano para poder visitar las tres calas por la mañana si se quiere disfrutar del sol, ya que por la tarde tendréis bastante sombra (es lo que tiene estar entre montañas...).

    2.Procurad informaos del estado del mar, ya que el trayecto no es corto y si el mar está movido, os podéis marear un poquillo.

    3.Llevad una mochila con agua, y bastante ropa para poder cambiaros, además de, como os he dicho, gafas de buceo, cangrejeras y protector solar.

    Y bien... después de haber visto esto, entenderéis eso de que 'he disfrutado del mar como nunca', porque para una amante del agua como yo, aquello es el paraíso.


    Ahora si me perdonáis, me voy a pegar un chapuzón...





    Si queréis leer Cerdeña (II) pinchad aquí

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    8 Pimientos de padrón bejaranos

    . 28 agosto 2012
    8 comentarios

    Sí, sí, habéis leído bien: Pimientos de Padrón bejaranos, aquí los tenéis:


    Por cortesía de Laura.M, que es una mujer de palabra (y un solete), y tal y como me prometió hace tiempo, me ha mandado unos pimientos de padrón de su huerta bejarana.

    ¡Mirad que lustrosos!

    ¡Da gusto verlos!

    Y un placer comerlos.

    Estaban buenísimos, picantitos algunos (como toca) pero en su punto.
    Como se nota que han tenido buena mano...

    Muchas gracias Laura por tu amabilidad y generosidad, ha sido todo un detalle.

    Ahhh y que sepas que brindamos a tu salud.

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    21 He vuelto

    . 20 agosto 2012
    21 comentarios

    A la actividad bloguera digo, que de vacaciones aún me queda un poquillo.

    Y después de un mes sin aparecer por aquí, como comprenderéis hay algunas cosas que contar.

    Veamos:

    Lo primero y fundamental es que estoy relajadísima y que he conseguido eso tan difícil para mi, que es no saber ni en que día estoy, y que no me importe.

    Durante estos días me he dedicado a mimar mi mente, condeciéndole poquísima actividad. La he liberado de pensamientos y preocupaciones más allá de las necesarias. La he colmado de estímulos agradables y placenteros, y la he alimentado con dulces caramelitos en forma de series, películas y lecturas livianas, de esas de verano... 



    Y así está, la mar de desconectada, relajadita y agradecida.

    Mi cuerpo también está agradecido, mucho. Él no iba a ser menos...  por lo que también he dejado que se dedicase a eso que los italianos llaman "la dolce far niente", vamos,  "el tirarse a la bartola" de toda la vida, pero dicho de forma más refinada. 

    Y esta holgazanería, acompañada de placeres sensoriales varios, están haciendo que mi cuerpo se deleite, se distienda y... (¡oh no!) se expanda... (Bueno, esto último ya lo arreglaremos en septiembre con cuatro clases de combat).

    Pues eso, que después de tanto relax, y de este aletargamiento estival, parece que estoy empezando a despertar...

    ...así que por aquí estaré de nuevo contando cositas... bueno, aunque contar, contar, no hay tanto, porque mucho no he hecho salvo descansar y disfrutar del descanso... (bueno el viaje a Cerdeña, sí... que un post se merece).

    ... pero algo se me ocurrirá... Ya lo pensaré mañana.

    Contadme vosotros, que es más fácil y menos laborioso... (veis, "a la bartola"... ya os lo he dicho)


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