Mi viaje a Madrid me supo a poco, aunque los dos días que estuve los saboreé intensamente.
Os cuento:
Siempre es un placer viajar a Madrid (y si encima lo haces descansadita y en el AVE, pues mucho mejor), y aunque la temperatura no nos brindó una calurosa bienvenida (hay que ver el frío hacía...), la ilusión, la excitación y las ganas de disfrutar de parte de lo que ofrece esta maravillosa ciudad, nos caldeaban y abrigaban lo suficiente como para olvidarnos de los grados bajo cero que nos acompañaron durante casi todo el viaje.
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| Chic&Basic Atocha |
Aunque fue una pena no poder disfrutar de la maravillosa terraza con vistas:
Una vez instalados y después de abrigarnos un poco más, nos dispusimos a callejear por la zona,
tapear y picotear un poquillo, y prepararnos para la visita al Prado y a la exposición del Hermitage.
Las sensaciones y el placer que me produce contemplar y sentir un cuadro son inexplicables en palabras, el que me conoce bien lo sabe, y él que me conoce mejor que nadie, no pudo hacerme mejor regalo sanvalentinero que llevarme a Madrid y dejar que me pasara toda la tarde (y parte del día siguiente) disfrutando de una de mis pasiones: la pintura.
Del Hermitage me quedo con estos cuadros:
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| Mujer con sombrero negro (1908) Kees van Dongen |
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| Mujer sentada (1908) Pablo Picasso |
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| San Sebastián curado por las santas mujeres (1628) José de Ribera |
Y del Prado, aunque ya era la quinta vez que lo visitaba, no sabría elegir (hay tanto...), aunque quizá podrían ser éste:
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| Las Meninas (1556) Velázquez |
Muy típico, ya lo sé, pero siempre que vuelvo a ver "Las Meninas" descubro algo nuevo. Me pasaría horas mirándolo.
Y éste:
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| Cristo crucificado (1632) Velázquez |
Me fascina este cuadro desde que Unamuno me ayudó a experimentar desde otro punto de vista la obra, además tiene algo mágico, no sé como explicarlo... Quizá sean las leyendas que hay en torno a él, aún no lo sé, pero a mi, sin ser religiosa, siempre me emociona.
Y después, y como colofón de un gran día, nos fuimos a darle gusto al paladar y a disfrutar de otro de mis placeres: los quesos.
Y el paraíso de los quesos es "Cheese bar", del que ya os había hablado aquí.
Una cena en primera línea de la exquisita barra, que nos dejó completamente extasiados...
Continuará...
Madrid, Mi regalo (II)
