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  • 8 Madrid, mi regalo (II)

    . 29 febrero 2012

    En nuestro segundo día (muy soleado pero muy frío) podría decirse que hicimos lo típico de un clásico domingo mañanero madrileño:
    Un chocolate con porras para coger fuerzas, después a caminar hacia la plaza mayor, de allí hacia palacio real,  una paradita por el rastro y aperitivo en la plaza Tirso de Molina.


    Ahí van unas cuantas fotos:

    En nuestro paseo nos llamaron la atención estas mantas  sobre las sillas de las terrazas  (No me acaba de gustar...)

    El bar de los bocadillos de calamares, con precio y todo, para que veáis...

    Paseando por el rastro

    Menuda tortilla de patata tenían aquí... 

    Mención aparte en nuestro recorrido merece el Mercado de San Miguelreabierto en 2009 y uno de los puntos de interés gastronómico madrileño.



    Un punto de encuentro para degustar y comprar productos exquisitos, gourmet y de gran calidad. Una maravilla de lugar desde luego, mirad, mirad que cositas había por allí:





    Ni que decir tiene que comimos estupendamente, además de codearnos (nunca mejor dicho, estaba a mi lado tapeando) con algún famoso actor, y varios periodistas. Vamos que me encantó el ambiente, también.


    Y después de estos manjares, por la tarde al Museo Thyssen-Bornemisza, del que no puedo decir más que maravillas.


    Me sorprendió muchísimo que la colección fuese tan amplia, tan variada y tan valiosa, y deciros que lo primero que pensé al salir de allí es que  jamás de los jamases le pondré un "pero" a la baronesa Carmen Thyssen, jamás. No sé hasta que punto influyó en el barón para que la colección esté en España, pero ante la mínima posibilidad, me quito el sombreo ante ella y le doy las gracias por este  gran regalo (ya sé que no es un regalo propiamente dicho, pero ya me entendéis) para los españoles.


    Es una colección magnífica, y para una amante del arte de los siglos XIX y XX como yo, un manjar exquisito.


    Aquí os dejo una muestra de algunos cuadros que me dejaron un inolvidable buen sabor de boca:

    El desayuno francés  (1910) Childe Hassam

    El puente de Charing Cross (1899) Claude Monet

    Quappi con suéter rosa (1932-34)  Max Beckmann

    Doris con el cuello alto (1906) Kirchner

    Bailarina basculando (1877) Degas


    Y después de más de tres horas en el museo que me supieron a gloria, un tapita rápida y a la estación para coger el AVE rumbo a casa... y ya en el asiento del tren, medio dormida y agotada, me vino a la cabeza esta canción de Sabina que termina así:

    pero siempre hay un sueño

    que despierta en Madrid,

    pero siempre hay un vuelo de regreso a Madrid.

    Inolvidable Madrid, inolvidable regalo

    Por si queréis ver la primera parte del viaje: Madrid, mi regalo
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    8 comentarios :

    Roxe dijo...

    Pues a esperar al próximo regalo, ¿no?

    Javier Simpson dijo...

    Qué buena excursión, Bea! Madrid es una ciudad que merece la pena. Yo tengo la suerte en ese sentido (y la mala suerte en el otro: la distancia...soy de Vigo)de que mi novia es de Majadahonda, en Madrid, y lo conozco bastante bien.

    Un abrazo. Las fotos un lujo.

    CarmenBéjar dijo...

    Has aprovechado muy bien el tiempo. Hay barrios de Madrid que son absolutamente maravillososo y desconocidos para el gran público. Parece que sólo existe la pUerta del Sol, la calle Mayor y la GranVía, pero no es así.
    Esperemos que Carmen Thyssen deje aquí los cuadros por mucho tiempo.
    Saludos

    Laura.M dijo...

    La última vez que etuvimos ,hicimos el mismo recorrido que tú.
    Ese mercado es una maravilla y una delicia en el tapeo. El año pasado tuvimos unos pimientos del Padrón fabulosos, si se dan este año te mando unos pocos:)
    Precioso el "Desayuno Francés"

    Madrid Bea siempre será Madrid...
    ...yo me bajo en Atocha, yo me quedo en Madrid...siempre hay un tren que desemboca en Madrid.

    Un regalo de los que gusta recibir.
    Un beso

    Lola Montalvo dijo...

    Suscribo una a una las palabras de Carmen Béjar... En Madrid hay mucho más que el Madrid céntrico y más turístico.
    El mercado de San Miguel renovado lo han dejado muy mono y tal... pero con la remodelación se han llevado algo del «espíritu» que tenía cuando estaba viejo y cochambroso. Y eso ya no volverá.
    El Museo Thyssen, no se puede negar que ella, la baronesa, es un poco... ¡eso! pero tener esa colección en Madrid es un auténtico lujo, sí que lo es. Y Sabina, aún no siendo de Madrid, sabe como nadie dar ese toque, ése que los que amamos esta ciudad sabemos reconocer en sus palabras/canciones.
    Me ha encantado tu excursión,Bea y me ha hecho darme cuenta de que aunque no voy mucho, echo de menos mi ciudad.
    Besos miles

    CreatiBea dijo...

    Laura.M, no te digo que no a lo de los pimientos (me encantan), gracias!!!

    Angelillo dijo...

    A mí también se me ha hecho la boca agua con los pimientos, arggggg, voy a tener que ir al mercado de San Miguel. Si te soy sincero, paseo poco por Madrid, ya he dicho alguna vez que asocio Madrid a locura, atascos, trabajo, estrés, y por eso aunque vivo en Madrid (provincia) no me gusta Madrid (capital). Aunque de vez en cuando me dejo caer por allí para disfrutar fuera del trabajo de algún paseo o encuentro con amigos.

    María Luz dijo...

    Uhh qué locura tu viaje Bea!!!
    Y eso que todavía no leí el primer post, voy para atrás como los camgrejos.
    Divino, divino todo.. magnificas las fotos.
    Evidentemente lo han disfrutado, me alegro mucho y que se repita.
    Un besito