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  • 2 Mujeres en la sombra

    . 29 enero 2010

    Hace unos días estuve leyendo, con cierta sorpresa, la polémica suscitada sobre la verdadera  autoría de "Los hombres que no amaban a las mujeres". Ahora resulta que, según dicen (no sé con qué intención), la trilogía fue escrita por Eva Gabrielsson, pareja de Stieg Larsson. Aunque ella lo niega, ya hay quien aprovecha para subirse al carro de la fama y dar su opinión sobre el asunto.




     Actualmente no le encuentro mucho sentido a estas afirmaciones, a no ser que sea una trama ideada por los abogados de Gabrielsson con el fin de que su cliente obtenga (como es de ley) alguna parte de la multimillonaria herencia de derechos de autor,  pero sí  es cierto, que  esta noticia me ha hecho pensar en la cantidad de mujeres que a lo largo de la historia han firmado sus obras con pseudónimos masculinos para poder lograr el reconocimiento   y para poder tener libertad a la hora de expresar sus opiniones, dos cosas que, lamentablemente, nunca hubieran podido conseguir con su nombre real. 

    Y lo que es peor,  ¿Cuántas obras reconocidas, cumbres de la literatura, elogiadas y admiradas serán obra de mujeres en la sombra? Eso nunca lo sabremos.


    Afortunadamente conocemos la verdadera identidad de nombres como George Sand, George Elliot, Fernan Caballero, Vernon Lee  o las  hermanas Brontë ,  detrás de los cuales se escondían  verdaderas mujeres adelantadas a su tiempo en opiniones y actitud. 

    Pero, insisto:

    ¿Cuántas se habrán quedado ocultas para siempre detrás de una firma masculina?. Una firma masculina ficticia o, quizá, real.


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    2 comentarios :

    David dijo...

    Otra entrada maravillosa y evocadora CreatiBea. Es indudable el peso de la mujer en la Historia, escandalosamente mayor que el recogido en la historiografía. Tenemos que desterrar ese dicho de "detrás de un gran hombre..." porque la mujer gracias a su naturaleza, es diferente al hombre, pero si se compara sale vencedora. Posee una mayor humanidad, sensibilidad. Las injusticias sociales han tenido la consecuencia positiva de reforzar su caracter. Siento lástima por las mujeres que no son capaces de afrontar sus inseguridades y quedan sometidas. Por fortuna, cada vez son menos. Una última reflexión... El mayor enemigo de las mujeres, son otras mujeres. Si superan las fobias intra-género sus posibilidades son ilimitadas.
    Tu blog, un botón!

    CreatiBea dijo...

    Muchísimas gracias David por pasarte de nuevo por aquí. Tu reflexión es genial.

    Estoy de acuerdo en todo lo que dices. También es verdad que todos los hombres no son como tú, y que aún hay hombres que nos miran por encima del hombro...

    Ojalá de una vez las mujeres, podamos dejar de demostrar, y que se nos valore y vea, sin tener que pasar por la sala de pruebas...

    Un abrazo