Llamadme exagerada, pero el otro día me fui de un restaurante sin comer lo que había pedido (lo revolví un poco y punto) porque el camarero que me sirvió tosía.
Tosía mucho, muchísimo, y encima de mi plato.
Y una que es un poco escrupulosa (aunque sin exagerar) no pudo probar bocado.
Pues haberle dicho que te cambiase el plato -Me dicen-.
¿Pero para qué?-les digo yo- Si no paraba de toser... Además, suponiendo que me preparasen una nueva ensalada (que lo dudo) cuando me la volviese a traer ya estaría 'tosida' millones y millones de veces...
En fin, que me quedé sin comer...
El caso es que estaba yo pensando en que hay ciertas profesiones en las que es incompatible trabajar y toser.
Estaréis de acuerdo ¿no?
Vamos a ver, no quiero yo incitar a la gente a que se coja bajas así como así, pero creo que un camarero o alguien que esté cara al público manipulando alimentos no puede estar tosiendo como un tuberculoso y trabajando a la vez. NO.
Uno se queda en casa y punto.
Pero claro, tengo que morderme la lengua, indignarme y casi explotar cuando tengo que escuchar que tal y como están las cosas uno no puede dejar de ir a trabajar.
¿Cómo?
¡Qué harta estoy de escuchar estas cosas!, y en esto sí que soy extremadamente escrupulosa, por supuesto que puede dejar de ir a trabajar y hacer uso del derecho a la baja por enfermedad.
Es más: Debe hacerlo.
No dejemos que nos vendan la moto. Está claro que tener un trabajo hoy en día es un privilegio, pero por favor, que no nos pisoteen...
Vamos... que como sigamos así nos cargamos los derechos sociales por los he han estado luchando otros durante mucho tiempo en dos días.
Seguro que ante este post, tenéis millones de cosas que decir:
¡Hala a rajar!


























